La enseñanza de la lectoescritura a niños con TDAH

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es una deficiencia que presenta uno de cada veinte jóvenes en la actualidad. Impide la concentración en la realización de tareas, la correcta socialización, la atención, la calma, el control impulsivo y otros muchos aspectos de la vida cotidiana.

A lo largo de los años se ha considerado de forma diferente: en 1902 se vinculó a deficiencia de factores neurológicos; a lo largo de los años fue adoptando un cambio y en 1940 se consideró daño cerebral mínimo; se concreta con el manual de DSM II (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) y en los años 90 se diferencia entre TDAH con hiperactividad o sin ella:

  • Déficit de atención.
  • Impulsividad e hiperactividad.
  • Combinado de ambas.

Los síntomas para detectar el TDAH en alumnos de infantil y primaria son los siguientes:

  • Les cuesta estarse quieto.
  • Hablan mucho sin respetar su turno, interrumpiendo conversaciones.
  • Presentan dificultad para mantener la atención.
  • No se fijan en detalles.
  • Tienen dificultades para acabar las tareas.
  • Se distraen con facilidad.
  • Cambia frecuentemente de conversación.
  • Les cuesta seguir las normas establecidas.
  • Son impacientes.

Para ello, los docentes y padres deberán reforzar lo positivo inmediatamente para mejorar la conducta. Los niños con TDAH siempre están acostumbrados a escuchar negativas y un refuerzo positivo les ayuda a aprender rápidamente, motivándoles. No lo aprenden de inmediato, por lo que hay que tener paciencia hasta que adquieren la rutina.

Con los refuerzos positivos se mejora la autoestima, la autonomía, la confianza, y ayudan al niño a que se relacione con los demás.

Por ejemplo, es aconsejable premiarles con pequeñas recompensas al finalizar la semana, para que sigan progresando en la rutina.

En la actualidad en las aulas se producen algunos problemas que inquietan al docente, a la vez que a las familias: la dificultad de atender a los alumnos con TDAH. Para ello, es bueno conocer y plantear una intervención educativa para un alumno con estas características dentro del aula. Habrá que tener en cuenta el proceso de enseñanza-aprendizaje, consensuar el método para resolver las dificultades en el proceso de enseñanza, fomentando la motivación y el trabajo en grupo con el resto de sus compañeros. Los docentes deberán intervenir para realizar exámenes orales, o dar más tiempo a realizarlos, fomentando la creatividad en la enseñanza-aprendizaje.

Es importante que los docentes conozcan las dificultades que presentan, realizando tareas de prevención, detección y valoración para adaptar en el aula la motivación y la enseñanza a través del juego.

Sabemos que los alumnos que tienen TDAH se entretienen con cualquier objeto que haya en la mesa. Por eso, es mejor tener la mesa despejada con sólo el material que se va a utilizar. También sabemos que si el alumno está motivado con el contenido que se imparte es capaz de organizarse y realizar un buen examen, así que sólo debemos animarle a la lectura atenta del enunciado, ya que suelen tener varias faltas por no prestar atención. Por otra parte, en el momento de descanso (el recreo) suelen ser alumnos poco sociales con el resto de compañeros o bien, si participan en el juego se frustran si no consiguen ganar.

También es conveniente enseñarles a tener una autonomía desde casa y desde la escuela, ya que en muchas ocasiones se sobreprotege y se aumenta su falta de atención en realizar las tareas o sus obligaciones.

La motivación, la autonomía, el hacer que se sientan seguros, es importante. Pero no hay que olvidar otras habilidades que se deben trabajar para capacitar al alumno en lo académico, potenciando que las desarrollen en el día a día. Para ello, los docentes deben desarrollar las habilidades que condicionan la conducta, comportamientos, emociones, empatía, habilidades sociales, solución de conflictos, integración social para la evolución personal de cada uno. Para los alumnos con TDAH es importante la rutina, las actividades diarias, el orden, favoreciendo la motivación para trabajar con todos los alumnos en el aula.

Nos encontramos ante un cambio constante en la enseñanza, en la que los docentes y expertos en educación deben adaptarse a las nuevas demandas que se presentan.

Sobre la autoría:

María José Flores es Doctora en Educación en la Facultad de Formación del Profesorado en la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciada en Psicopedagogía y Diplomada en Educación Social en la Universidad Nacional de Educación a Distancia.