Evaluar la escritura más allá de la legibilidad

25 mayo, 2017

En la primera fase del aprendizaje de escritura, se les pide a los alumnos que reproduzcan o copien modelos que incluyen letras, números, palabras y oraciones. La evaluación del desempeño del alumno está enfocada usualmente en cuán legible es su escritura. Si tiene una letra clara, el desempeño se considera óptimo.

Sin embargo, en ocasiones los niños pueden tener deficiencias motoras que no se reflejan en la legibilidad de su escritura, sino en la forma en la que escriben. Si estas deficiencias no se corrigen, afectarán el desarrollo futuro de alumno y su aprendizaje.

Frecuencia/Velocidad del movimiento de los trazos

Si un niño escribe lento -aunque su escritura sea clara- su aprendizaje se verá dificultado conforme avance a etapas más complejas como el dictado. Problemas en los aspectos que veremos a continuación podrían estar afectando la velocidad en los trazos.

Presión de escritura

La presión con la que se sujeta el bolígrafo o lápiz indica que la postura o tipo de lápiz es inadecuado. Si no se corrige a tiempo, producirá calambres musculares y afectará las condiciones de salud.

Consistencia y fluidez de la escritura

Es la medición del movimiento de los trazos hacia arriba y hacia abajo. Cuanto más consistentes sean los tiempos de los movimientos, más eficiente será la forma de escribir. Si notas que el alumno tarda en escribir unas letras más que otras, se deberá reforzar el estilo de escritura de cada letra (dirección de los movimientos).

Si un alumno presenta algún problema en la velocidad, presión o consistencia, su escritura deberá catalogarse como subdesarrollada. El niño necesitará apoyo en el desarrollo de sus destrezas motoras.

 

 

 

Con información de Schreibmotorik INSTITUT.