LA IMPORTANCIA DEL DESARROLLO PARA LA LECTOESCRITURA

30 abril, 2018

Supongo que uno de los temas en lo que concierne a la educación que más preocupa a la sociedad de hoy en día es el de la lectoescritura. Somos muchos docentes los que nos preguntamos el por qué se va adelantado el aprendizaje de los contenidos cuanto antes: que los niños aprendan las letras cuanto antes, que escriban cuanto antes, que escriban su nombre y apellidos cuanto antes, que se inicien en la letra minúscula lo antes posible…

Ahora bien, a veces es necesario conocer determinados aspectos que influyen en la misma. Comenzaremos describiendo qué es escritura, que para Ajuriaguerra et al. (1981) la escritura es el resultado de una actividad psicomotriz complicada, en la cual intervienen una serie de aspectos tales como: maduración general del sistema nervioso, desarrollo psicomotor general y el desarrollo de la psicomotricidad fina, es decir, de los dedos y de la mano.

Tal y como señalan Sugrañes y Ángels (2008), es necesario y preciso desarrollar una síntesis del desarrollo de la actividad gráfica desde que ésta aparece, en torno a los dos años de edad cronológica del niño y de la niña, hasta que finaliza aproximadamente con ocho años. Obviamente, conviene añadir que siempre depende del nivel de desarrollo de cada uno de los pequeños, y que las edades siempre son orientativas, desde mi punto de vista, puesto que aparte influyen otros aspectos que rodean al niño: el ambiente, la genética, las relaciones afectivas, etc.

Por lo tanto, aquí entra en juego el movimiento. Siempre se dice que el movimiento forma parte fundamental del niño ¿pero realmente se lleva a la práctica? Un buen desarrollo de la motricidad gruesa se realiza mediante el movimiento, por lo que hay que dar libertad al niño para que se mueva por el espacio, ande, gatee, corra, explore, investigue todo su entorno. Que consiga solventar los obstáculos que se vaya encontrando a lo largo de su recorrido, trepe, salte con las dos piernas, con una cuando esté preparado y así sucesivamente. Todo ello hará que obtenga una motricidad gruesa óptima y al mismo tiempo, sin darnos cuenta irá trabajando su motricidad fina.

Un factor que nunca debemos olvidar es que presionar al niño en este proceso de lectura y escritura no favorece su aprendizaje, puesto que según las investigaciones entra en juego la madurez cerebral, y son muchas áreas del cerebro las que está implicadas en este proceso, pero no nos detendremos ahora en este apartado. El mensaje que tenemos que tener claro es que siempre depende del nivel de desarrollo del niño, y no todos los niños aprenden al mismo tiempo ni de la misma manera, por eso siempre es importante respetar el ritmo de aprendizaje y desarrollo de cada uno de los pequeños y pequeñas.

Una vez tengamos claro que siempre es un proceso, a veces complicado para muchos -siempre va a depender de su madurez- no debemos presionar y etiquetar antes de ver su evolución. Además, en todo este proceso, tenemos que considerar muchos factores que influyen en su aprendizaje: en un primer momento, y como venimos señalando a lo largo del texto, la maduración cerebral y tener en cuenta las áreas cerebrales implicadas para plantear actividades previas para trabajar esas áreas cerebrales. También hay que valorar que la visión y audición sean las adecuadas. La lateralización es un aspecto que también entra en juego, y es un aspecto que se va desarrollando hasta los seis años aproximadamente, por lo que muchas veces pedimos a los niños actividades para las cuales no están preparados. Otros factores a considerar son nociones espaciales y temporales adquiridas, que también son aspectos del desarrollo que se presentan a partir de los cinco años, hasta los doce años en lo que concierne a la noción de tiempo, un adecuado control postural o tener en cuenta su capacidad de atención, memoria y concentración, que ya no solo es que dependa de la edad cronológica del niño, sino también de su propia personalidad y características individuales.

Pero no solo estos aspectos serían importantes a considerar en el proceso lectoescritor, también su motivación, despertar su interés hacia el aprendizaje y un buen equilibro emocional.

Al comienzo del artículo se hacia mención al desarrollo de la psicomotricidad fina, y para potenciarla siempre es adecuado un buen entrenamiento de la misma, donde se planteen actividades adecuadas a los propios niños y teniendo en cuenta la edad cronológica de los mismos. Algunos ejemplos serían:

  • La acción de picar con punzón, períodos cortos de tiempo pero de manera intermitente.
  • Recortar con tijeras es una actividad fundamental.
  • Rasgar papel de distintos grosores.
  • Modelar con plastilina y arcilla.
  • La utilización y manipulación de pinzas de la ropa en distintas actividades para trabajar la prensión y pinza de los dedos.
  • La acción de ensartar determinados elementos.
  • Abrochar y desabrochar cremalleras.
  • Pintura de dedos.
  • Pintar con pincel y acuarelas.
  • Y dar mucha importancia al dibujo infantil y que dispongan de tiempo para ello.

 

Raúl Bermejo Cabezas es maestro de Educación Infantil y Primaria, profesor en la Universidad Internacional de La Rioja, autor de libros y autor del programa ‘Maneras de Educar’ en TVE y presentador de ‘La vida secreta de los niños’ en #0Instagram y Facebook: @thinksforkids