Marcar un texto para ayudar a comprender

25 junio, 2018

Comprender un texto puede llegar a ser una actividad muy compleja. La coordinación de habilidades de diferente orden y de manera simultánea es un reto para muchos niños -y adultos-.

Por este motivo, a menudo, los docentes recomendamos hacer más de una lectura, a fin de poderse apropiarse del texto de manera progresiva. Lo que no se puede comprender en una primera lectura, seguramente, a base de regresar a él, haciendo hipótesis y comprobando a medida que avanzamos, focalizando la atención de cada relectura en un aspecto, con buenas dosis de paciencia, y tranquilidad permiten una comprensión con más profundidad. Es fácil que, en estas lecturas sucesivas del texto, vayan apareciendo anotaciones, marcas, palabras subrayadas y/o resaltadas para ayudar a construir el significado. Se establece así una relación entre la escritura y la lectura ya que las diferentes marcas escritas nos ayudan a entender mejor la lectura. Es decir, se construyen sinergias que enriquecen ambas habilidades.

Como, por ejemplo, en la siguiente imagen donde aparece un texto con diferentes marcas, frases subrayadas, palabras rodeadas. Si nos fijamos, pero, en el segundo párrafo, sólo hay dos palabras claramente señaladas. Las marcas del texto nos ayudan, visualmente, a hacer emerger las relaciones que se establecen entre las palabras a nivel sintáctico, semántico y morfológico. Seguramente, pero, si pedimos qué es lo que se señala con más frecuencia con algún tipo de marca cuando leemos un texto, rápidamente nos vendrá a la mente que marcamos aquellas palabras o expresiones de las que desconocemos su significado.

Fuente: El cavallet de mar, un peix que sembla una fantasia, p. 16. Aprendre a Comprendre 2.

También usamos el hecho de señalar y resaltar fragmentos para destacar las palabras clave de un texto, aquellas que dejan comprender rápidamente el documento que leemos y compartir la utilidad de marcar alguna palabra clave para tener, a simple golpe de vista, una idea del contenido del texto. Por ejemplo, en un aula de 5 años se buscó la palabra que indicaba de qué trataba una carta que se repartió a los alumnos. Primero la maestra leyó la carta en voz alta, después conversaron sobre la palabra clave y luego la resaltaron en el texto, buscando las letras que componen la palabra CARNESTOLTES (CARNAVAL).

Fuente: Elaboración propia

El hecho de resaltar una parte del texto ya sea para relacionar fragmentos, para destacar las palabras desconocidas o para indicar las palabras clave, puede ayudar a comprender un texto y sobre todo mostrar a los alumnos la necesidad de leer el texto más de una vez. Se puede plantear en cualquier momento del proceso de aprendizaje de la lectura.

Sería un error pensar que la práctica del resaltado sólo se puede plantear con alumnos que ya tienen un cierto dominio del código, que saben leer y escribir con cierta autonomía. Por supuesto que la apropiación será muy diferente, en función de la edad y del momento, pero es una actividad que se puede llevar a cabo con niños que apenas empiezan este proceso de aprendizaje de la lectura y la escritura.

Al fin y al cabo, se trata de transmitir la complejidad creciente que supone aprender e interactuar con textos leídos y escritos a lo largo de nuestra vida. Aprender que, seguramente, la primera aproximación no es la definitiva, y el retorno, ya sea para mejorar la escritura o la lectura nos ayuda a ser más competentes.

 

Montserrat Fons, Maestra y Dra. en Filosofía y Ciencias de la Educación y Mireia Pérez, Maestra y Dra. en Ciencias de la Educación. Montserrat Fons y Mireia Pérez son miembros del grupo de investigación PLURAL UB dirigido por el Dr. Juli Palou. El grupo se centra en el estudio de las creencias de los docentes, el aprendizaje de lenguas, el plurilingüismo y la formación de los maestros (http://www.ub.edu/plural/inici/).