Desarrollo de la creatividad figurativa

No es fácil definir creatividad. Son muchos los teóricos que han intentado dar una definición que sea asumible por toda la comunidad educativa, pero sigue sin darse una respuesta que lleve a un acuerdo al conjunto de los teóricos de la creatividad, sobre todo debido a que esta definición siempre estará ligada al paradigma educativo en el que nos situemos. Aun así, sí que se ha llegado a un acuerdo unánime acerca de este constructo y es sobre su relevancia. Relevancia que la creatividad está asumiendo en las últimas décadas y que hace que podamos leer frases como: “Sin creatividad, sería verdaderamente difícil distinguir a los seres humanos de los monos” (Csikszentmihalyi, 1998); “[…] si el hombre no fuera creativo, viviríamos aún en las cavernas” (Torre, 2000). Afirmaciones que nos hacen ver la inherente necesidad de la creatividad en la sociedad y de su fomento en las escuelas, ya que otra de las ideas que cada día están más vigentes es que la creatividad es educable.

Desarrollo de la creatividad figurativa

La creatividad es un potencial intrínseco a todo ser humano, es un fenómeno multifacético, no se da solo en el mundo del arte, es una necesidad social y se puede fomentar en nuestras escuelas, pero además debemos defender que se puede educar para ser creativo, es decir, podemos llevar al aula las bases metodológicas para educar en la creatividad y, al mismo tiempo, que el alumnado sea creativo ahora y en un futuro.

La creatividad se produce en la interacción entre los pensamientos de una persona y el contexto sociocultural, lo que la convierte en un fenómeno sistémico más que individual, obligándonos a tener en cuenta los sistemas en el que se vive una persona. Idea que es reiterada por Nickerson (1999) al afirmar que existen tres pilares de la enseñanza creativa. El primer pilar según el cual la creatividad depende de dos raíces: el sujeto y la interacción con el ambiente (la familia, la escuela, la sociedad en general). El segundo pilar afirma que toda persona tiene potencial o capacidad para ser creativo. Y el tercer pilar es que el potencial creativo es modificable a través de las dos raíces al permitir éstas ser influidas.

El llevar la creatividad al aula dinamiza la misma, enriquece las situaciones que en ésta se dan y convierte el día a día en una aventura, en una rica incertidumbre, estimulando la curiosidad hacia lo desconocido. Educar en la creatividad es educar para el futuro, preparando al alumno para la vida, y por la vida, en una sociedad plural en continuo cambio y desarrollo. Estamos ante, lo que llamaríamos, un bien social y un imperativo moral.

Llegado aquí podemos establecer cuatro pilares del desarrollo de la creatividad en la escuela:

  • El maestro. Que debe hacer ver al niño la importancia de la creatividad a la vez que debe creer en ella. La creatividad debe convertirse en una meta personal para el niño y profesional para el maestro.
  • El alumno. El niño, sobre todo en las primeras edades, debe encontrar en el aula material polivalente y no solo estructurado, ya que el primero le permitirá llegar a ideas y/o productos más originales y creativos. También es oportuno hacer ver al niño que se reconoce el merito del trabajo realizado, facilitando así la confianza en sí mismo, ya que no basta con que el docente reconozca la creatividad, también es importante dársela a conocer al niño.
  • El tiempo. El tiempo es necesario para que el propio niño saboree y explore una actividad, idea o material hasta hacerse dueño de él. Goleman, Kaufmann y Ray (2000) afirman rotundamente que uno de los “ingredientes” de la creatividad es el tiempo sin límite. El respeto a los tiempos y al ritmo natural del niño es esencial, no sólo para el aprendizaje, sino también para la creatividad.
  • El conocimiento de las técnicas creativas. La enseñanza creativa necesita de organización, y las técnicas creativas son las herramientas imprescindibles para facilitar esa organización e inocular la creatividad en el aula. Estas técnicas deben utilizarse de forma no cerrada y consciente permitiendo al niño poner en juego todos los lenguajes de los que dispone (el corporal, el oral, el dibujo, la pintura, etc.) para así poder expresarse de forma creativa en todos ellos y dar paso a una forma de conocer y de comunicar más rica y abierta, sin olvidar que la creatividad no es un quehacer únicamente personal también es una tarea grupal. Las técnicas creativas deben ser utilizadas de forma sistemática, consciente y deliberada por el maestro, a la vez que tienen que tener congruencia interna con la programación.

A continuación os proponemos 3 actividades con las que fomentar la creatividad figurativa, que es aquella que se refiere a la creatividad que se desarrolla a través de la expresión gráfica.

  • Suma y sigue. Esta técnica puede realizarse en grupos de cuatro alumnos. Al primero de los niños se le entregan lápices de colores, un folio en blanco y se le pide que dibuje lo primero que se le venga a la cabeza, aunque también podemos marcar una temática concreta. Pasados un minuto el alumno le entregará el dibujo al siguiente compañero, el cual tendrá que seguir el dibujo del primer compañero, así sucesivamente, hasta llegar al último alumno. Durante toda esta actividad los compañeros no podrán hablar entre ellos. Con esta dinámica conseguiremos sumar elementos que hagan original el dibujo del comienzo enriqueciendo el mismo gracias a la visión diferente de los alumnos.
  • La espiral creativa. Nos encontramos con una variante de la técnica anterior. En esta ocasión usaremos material polivalente como pueden ser plumas, tapones, botones, pajitas, etc. La dinámica es la misma, pero a cada alumno se le permite usar material que considere oportuno marcando cómo limite que se encuentre en el aula, además ampliamos a dos minutos la actuación de cada participante. Podemos partir en vez de un folio de cualquier otro material como puede ser un cartón de leche, una caja, etc. En esta técnica, como en la anterior, es muy importante que el resto de compañeros del grupo siga el proceso de creación del compañero que esté trabajando, de esta manera centraremos su mirada no solo en el producto final sino también en el proceso creativo, a veces, mucho más rico que el producto en sí.
  • Asociaciones forzadas. Para esta técnica necesitamos tres dados. En uno de ellos aparecerán emociones (tristeza, alegría, enfado…), en otro lugares (casa, colegio, bosque…) y en el último podemos optar por poner personajes de cuentos, medios de transporte, etc., aquello que queramos o estemos trabajando en clase. A continuación el maestro realiza con un lápiz una marca en un folio en forma de línea o garabato, como uno desee, y se le pide al alumno que cuente una historia mediante un dibujo en el que aparezcan los resultados de los tres dados, que este ha tirado anteriormente, y donde tendrá que integrar esa marca, realizada por el docente, en el dibujo dándole un sentido concreto, es decir, debe formar parte del dibujo de forma coherente, haciendo que la marca se difumine en el propio dibujo. Es esta actividad no hay tiempo límite y se realiza de forma individual.

En definitiva, las técnicas creativas deben ser conocidas por el maestro y el alumnado, pero no solo cómo se desarrollan sino también qué buscamos con ellas y el porqué de su necesidad. Debemos apostar por una escuela que prime educar en y para la creatividad, aunque más que enseñar la creatividad se debe buscar que en la escuela se vivencie la creatividad, siendo ineludible para ello sentirla.

 

Sobre la autoría:

Samuel Ruiz es el ganador del ‘Premio Educa Abanca Mejor Docente 2017’ en la categoría de Educación Infantil, Doctor en Ciencias de la Educación, Licenciado en Psicopedagogía y maestro en el CEIP Los Morales, en Puerto de la Torre (Málaga).