Primero movimiento, después escritura

Este curso en P-3 hemos empezado una nueva metodología para enseñar el trazo de las letras y los números. Se centra fundamentalmente en adquirir e interiorizar unas habilidades base, que son necesarias para una buena escritura posterior. Estas habilidades base son las siguientes: control postural, planificación motora, capacidad de hacer movimientos aislados, un adecuado desarrollo en la psicomotricidad fina, coordinación ojo/mano, capacidad de perspectiva en el espacio, discriminación visual y elaboración de información cognitiva y lingüística.

Para adquirir todas estas habilidades, en P-3 sólo nos centramos en el movimiento de nuestro cuerpo, el ritmo y los cuatros trazos de forma individual que posteriormente formarán el trazo de las letras de palo. Cada trazo lo llamamos de una manera, para que a los niños les sea familiar y fácil de realizar. Así, al trazo vertical lo denominamos ‘lluvia’, al trazo horizontal lo codificamos como ‘hierba’, al trazo en diagonal le llamamos ‘montaña’ y al trazo oval lo bautizamos ‘suelo’. Por tanto, el trazo de las letras propiamente dicho no lo empezaremos a trabajar hasta P-4.

Las ocho habilidades base las trabajamos de diferentes maneras:

  • Cada mañana cuando acabamos de ponernos en corro trabajamos el movimiento del cuerpo en general: gatean, reptan, caminan hacia atrás, saltan a la pata coja…
  • Con el cuerpo y en gran formato realizamos los cuatro movimientos básicos de ‘lluvia’, ‘hierba’, ‘montaña’ y ‘sol’, entre otros.
  • En el rincón de habilidades motrices se trabaja la motricidad fina, la percepción visual, la prensión y la pinza… a partir de diferentes actividades y ejercicios en los que los alumnos trabajan de manera muy independiente. Ellos pueden escoger qué rincón quieren trabajar y cuando terminan pueden cambiar e ir a otro. Pero siempre tienen que pasar por todos los rincones de trabajo que la maestra propone. Estos rincones se pueden ir cambiando en función de las necesidades y de los intereses de los alumnos.

A finales de P-3 tienen muy interiorizados tanto estos cuatro movimientos, para poder formar todas las letras, como las habilidades base. Por tanto, al llegar a P-4 les será mucho más fácil pasar de los movimientos y del gran formato que han estado trabajando durante todo P-3 a un formato más pequeño y plasmar estos movimientos en una hoja a través del lápiz. En este momento hay que tener presente de qué forma se debe coger el lápiz y cómo se debe colocar la hoja, ya que esto influirá en la escritura posterior de cada niño.

Cristina Sangüesa y Berta Tremoleda son maestras de la escuela Vedruna Vall de Terrassa (Barcelona).