Stabilo Aula

Colorín colorado los cuentos comenzaron

Animación a la lectoescritura a través de la producción de cuentos

Cuando el niño es protagonista del proceso se siente más motivado para aprender. Con esta premisa se puede trabajar con los alumnos diferentes actividades lúdicas sobre la lectoescritura en los que sean los que lideren el proceso. Así se incentiva su interés y aprendizaje.

Se debe involucrarlos como seres creadores, fomentar que intercambian ideas en procesos de debate y, a la vez, demostrar que los adultos son figuras a imitar en este contexto de uso de la lengua escrita.

Como en los primeros años de escolarización es crucial incentivar a los niños en el mundo de la lectura y la creación textual es importante desarrollar estrategias y ejercicios que fomenten ambas actitudes.

Por eso las profesoras Marina Bacigaluppo y Sonia Giovagnola, en el libro Talleres de Animación a la Lectoescritura (Editorial de la infancia), impulsado por AMEI-WAECE (la Asociación Mundial de Educadores Infantiles), y patrocinado por STABILO Aula, nos proponen diferentes actividades para llevar a cabo este proceso:

  • Se incita a hablar y escuchar diferentes temas como planificar actividades, seguir la conversación cada vez durante más tiempo, recomendar libros y opinar sobre ellos, valorar el papel de cada personaje o preguntar para obtener información es un primer paso.
  • Después se puede comentar con los otros niños, o escribirlo incluso, lo que se ha escuchado, repreguntar cuando se tengan dudas u opinar sobre los personajes y sus acciones.
  • Se puede generar debate sobre de qué puede tratar la historia del libro a partir de sus imágenes.
  • En el caso que vayan a construir un relato, pueden pensar qué personajes habrá y cómo serán (pueden dibujarlos y colgarlos en las paredes de la clase), qué situaciones vivirán, dónde pasarán sus aventuras… para luego escribirlo. Y como si fueran escritores profesionales, hay que animarlos a reescribir la historia para expresarlo mejor, de una manera más nítida.
  • Igualmente, pueden tener una ‘caja de palabras significativas’, como el título de la narración, o para desarrollar la trama, o bien como memoria grupal del texto.
  • Paralelamente, se les puede incentivar a modificar el argumento, o el final, de cuentos que ya conozcan.
  • Si se construye una biblioteca de clase, se puede trabajar cómo se pide un libro (por título, por autor…) y cómo se estructura un libro (título, autor, índice, números de páginas…). También permite trabajar una carta para pedir ‘permiso’ al centro, o para concertar una cita con la bibliotecaria y visitarla y ver cómo se organiza o incluso para una visita a una feria de libros.

Las profesoras referenciaron que con estas actividades los niños tenían cada vez más interés por la lectura y la literatura.

Estas propuestas pueden tener variantes y ampliarse con diferentes actividades complementarias con el fin de complicar lo máximo posible el ejercicio, o para hacer más divertida la sesión.

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