STABILO Aula – Lectoescritura y coloreado para profesores de infantil y primaria

Puchero de palabras

Puchero de palabras

Es importante animar a los niños a leer y a escribir y para ello, lo mejor, es que sea una experiencia divertida, y un hábito común en su entorno. Deben vivir la lectura y la escritura como un momento de placer, y no como algo impuesto u obligatorio. Por eso, es importante proporcionarles diferentes tipos de textos y saber crear un ambiente atractivo, incluso con escenografías o caracterización por parte del maestro.

Para ejemplificar esta propuesta os traemos la actividad ‘Puchero de palabras’ de María Eugenia Giménez Ortiz, asesora en la Conselleria d’Educació, Investigació, Cultura i Esport (CEFIRE) de la Generalitat Valenciana. Esta propuesta se puede consultar en el libro Talleres de Animación a la Lectoescritura (Editorial de la infancia), impulsado por AMEI-WAECE (la Asociación Mundial de Educadores Infantiles) y patrocinado por STABILO Aula.

El ejercicio se basa en la elaboración de una receta. Pero es una receta muy especial, ya que los ingredientes son las notas musicales, la melodía, palabras bonitas, besos y abrazos, pompas de colores, letras, imaginación y pintura de colores.

La idea es que el profesor se vista de cocinero, con el delantal, el gorro, el trapo… También se puede trabajar con un títere cocinero, pero si es complicado, se puede obviar. Como complemento, es interesante tener la receta en, por ejemplo, un papel o libro grande donde los niños puedan leer los ingredientes y los pasos a seguir. Y claro, un puchero donde juntar los ingredientes.

El primer paso de la receta es hacer pensar a los pequeños dónde pueden conseguir los ingredientes. A medida que lo vayan verbalizando, el maestro animará a coger cuentos o libros concretos relacionados con las respuestas preparados previamente y, una vez leído u hojeado, los niños encontrarán sobres con los nombres de los ingredientes. Entonces se añadirán al puchero.

El maestro debería hacer ‘teatrillo’ explicando cómo se incorpora cada ingrediente, como si fuera una clase magistral culinaria. Cuando se hayan vertido todos en el puchero y la mezcla haya reposado, el maestro-cocinero hará catar a los niños el ‘caldo’ resultante para comprobar el buen gusto que tienen la poesía, el arte, la música y la estimación todas juntas.

Esta actividad, divertida a ojos de los niños, incentiva su interés por leer y escribir. La ‘actuación’ por parte del maestro refuerza la experiencia y el recuerdo favorable del mundo de la lectura y la escritura. Además, también facilita la interacción en el aula tanto con el maestro como con los otros niños. Toda esta vivencia es muy importante porque anima a los niños a querer saber más sobre el mundo de las letras para conocer y desvelar historias y sus secretos. De esta manera potenciaremos nuevos lectores, un perfil de niño que aprende más vocabulario y se expresa mejor. Esto redundará en una mayor apertura de mente y capacidad de asimilación de ideas y contenidos.

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